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El Centro Cultural Las Moradas colabora
con la obra del Padre Tomás Llorente en Pilar
El Centro
Cultural Las Moradas surgió con la firme idea de colaborar
con la obra iniciada por el Padre Tomás Llorente en la
relegada localidad de Alberti, partido de Pilar, a 40
kilómetros de la Capital Federal; además de ofrecer al la
comunidad un espacio de crecimiento personal y de encuentro.
La Obra
La obra del padre Tomás, así es como se lo conoce al
Padre Tomás Llorente, es una de las actividades caritativas
más conocidas en el partido de Pilar. Oriundo de España, más
precisamente de su amada Palencia, y su pueblo, Carrión de los
Condes, declara que “nunca supo” por qué quiso ser cura, y que
fue “la vida” la que lo fue llevando. Y es así como su vida, y
sus superiores, decidieron que abandonara su país de origen
por otro lejano y despoblado, a miles de kilómetros, y así
llegó a la Argentina, a Pilar.
Foto: Padre
Tomás
En 1982 el padre Tomás fue enviado a la zona de Alberti tras
descartarse la posibilidad de estar en Grand Bourg. Allí
debería ayudar a la gente pobre del lugar. Llegó con cuatro
seminaristas que vivían en unos tranvías y casitas modestas.
“Esta experiencia me salió mal, uno se me fue, dos eran
inmaduros afectivamente y el único que valía la pena no aceptó
el traslado", cuenta hoy desde su casa. Aunque este último
ahora trabaja a la par suya en el colegio que él mismo fundó.
Actualmente es
el vicario general de la Diócesis Zárate-Campana y responsable
de la Educación en la zona, pero cuenta que apenas arribó a
Alberti “nada de lo que vemos ahora existía, no tenían en la
casa televisión, ni teléfono, ni colectivos… ningún tipo de
medio. Ibamos a ver el mundial de España a Tortuguitas”.
Foto:
Colegio María Madre Nuestra
En principio le
ordenaron quedarse por tres años, pero estos se fueron
extendiendo a medida que los proyectos se realizaban y
paralelamente surgían otros.
Al llegar a
Alberti encuentra una casita, “casita donde proveíamos
medicamentos, y también dábamos clases de catequesis”, para la
construcción de la misma se contó con un terreno que había
sido donado por la familia Estrada. Una serie de tranvías
servían de aulas para lo que era el colegio primario, proyecto
que realizó el Padre catalán José Roqueta. Todo esto dependía
del Colegio Parroquial de Del Viso, junto al Jardín de
Infantes.
Sin embargo, los
tres años que subsiguieron a su llegada “estuve sin hacer
nada, sólo recibí donaciones del corralón el Fortín de Del
Viso, cosas que usaba para arreglar un poco el jardín y nada
más”.
Un día se
levantó y se dijo: “o me muero aquí o resucito y la forma de
resucitar fue comenzar a hacer”.
La forma de
vivir fue soñar y comunicar sus sueños a los demás para que se
hagan realidad. Muchos creyeron en sus sueños pues se daban
cuenta que el soñar para el otro nos hace vivir.
Foto: Apoyo Escolar
Así construyó un
gimnasio grande que “a la noche era salón de baile para el
chamamé del pueblo y a la mañana lo mismo que celebrábamos
misa, recibíamos a un muerto” a la vez que recaudaban dinero
vendiendo prendas usadas.
Luego, el Padre
Tomás tuvo la oportunidad de comprar varios lotes, ya que
había obtenido algunas donaciones y también reunido, gracias
al ahorro, una cantidad considerable de dinero. “Nunca hubo
una planificación, aquí los proyectos son del día. Por eso
terminamos primero la Iglesia y nos quedó dinero”, relata.
Foto: granja
Luego de la
iglesia, vino la remodelación de los cinco tranvías que
servían de escuela, que el mismo Padre diseñó y se encargó de
conseguir los materiales.
También hizo un
club pero no funcionó, “la gente de acá no va al club, es más
de guitarreada y tomar mate en la puerta”. Fue ahí donde pasó
a su primera experiencia de apoyo escolar en contraturno con
una merienda o desayuno para cada chico que acudía.
De esta forma,
más de 1000 chicos reciben hoy alimentos diariamente.
Foto: Hogar
de Ancianos
“Nunca supe cómo
se financia todo esto, porque nunca necesité. Siempre la ayuda
viene, uno presenta a otro y yo soy el que da la cara”,
explica.
Paulatinamente
como el padre comenta “los proyectos fueron surgiendo a partir
de una lectura de la realidad, el pueblo no tenía secundaria,
el pueblo no tenía primaria, el pueblo no tenía maestros, a
partir de eso proyectamos”. Es así como fueron sumando cosas;
entre ellas: más hectáreas para el colegio, para que así los
alumnos estuvieran más cómodos ya que el número con el pasar
del tiempo fue creciendo significativamente “empezamos con una
sola comisión por grado y llegamos hasta cuatro por nivel”.
Foto:
Colegio María Madre Nuestra
Actualmente más
de 2600 alumnos acuden a diario en los tres turnos. Los nueve
cursos primeros tienen jornada completa y una carga de Inglés
muy importante queriendo acercarse a un bilingüe. Como la
educación es primordial abrió otro centro educativo con 500
alumnos en el Barrio De Vicenzo.
También el Padre
Tomás se encargó de abrir la carrera de Magisterio para
capacitar a los aspirantes a docente. Luego construyeron una
residencia geriátrica junto a lo que hoy es su casa. Sumaron
diversos anexos de apoyo escolar por todo el barrio, cursos de
computación e inglés, entre otras cosas.
Fotos: panadería
También tienen
la carrera de Tecnicatura en Analistas de Sistemas y
Programador. Poseen una orquesta, taller de panadería, cocina,
carpintería, una radio, una granja.
La obra del Padre Tomás es
una de las más conocidas de la zona, hasta él mismo dice que
“siempre estoy donde están los problemas”.
La evangelización acompaña la obra
La construcción de un pueblo alrededor de su Iglesia. Manuel
Alberti, crece al lado de Santa Rosa de Lima, su parroquia.
"Sin la Iglesia nada habría sido posible. Nos abrimos a todos
los barrios haciendo las Capillas -enumera- Del Barrio Carumbé,
la "Sagrada Familia; Del barrio Falcón "Ntra.Sra. del Rosario;
Del barrio de Vizenzo, "Santa Teresita" y ahora aunque no es
Iglesia, sí es un centro de Evangelización, El Rocío".
Foto: apoyo
escolar
Para esto y para todas las
obras han habido muchas manos generosas y el T.C.C.
Los proyectos
Su trabajo no se agota en lo realizado, porque “las propuestas
surgen con los días, hoy nace un proyecto, mañana otro, y
así”. Y entre los que están en puerta son:
A partir de la compra (ya realizada) de hornos pizzeros y una
cocina industrial, dictarán cursos de cocina, pastelería y
repostería para adultos en miras a una salida laboral.
Continuar con el apoyo escolar brindado en las distintas sedes
de Alberti.
En el barrio El Rocío, compraron una quinta que están
remodelando a pocas cuadras de la ruta Panamericana donde
construirán un nuevo apoyo escolar para trasladar el que está
actualmente en El Rosario, que quedará convertido en un centro
de espiritualidad para adultos. Un empresario construirá una
sala con piezas y baños que será administrado por el Municipio
instalando una posta para el servicio a la comunidad. “Esto
será un complejo bastante importante”, asegura.
Poner en marcha la campaña: “A estudiar por comida”. La cuál
consiste como explica el padre en “estudiar durante dos horas
ya sea con libros o vía internet a cambio de comida”. Más
específicamente regalar un sándwich a los chicos que dediquen
dos o más horas a estudiar o investigar en Internet en la
biblioteca. Dicha biblioteca fue recientemente inaugurada, ya
hay algunos muebles, algunos libros para la cual se está
esperando la donación de más ejemplares, como así también la
contribución con dinero. Estará ubicado en Santa Elena y Los
Laureles, Barrio Caarumbé. Se trabajará con turnos
preestablecidos y pedidos con anticipación.
"Es cierto que ya soy mayor o más bien "viejo" para soñar pero
dejo mis sueños para que si alguien quiere sepa que un día
fueron sueños de alguien que hizo todo esto porque soñó, hoy
sueño con hacer una escuela para chicos con capacidades
diferentes junto a la escuela; una escuela industrial y un
gran gimnasio con gradas, un auditorio con todo", finaliza.
Foto: aula
del Colegio María Madre Nuestra
El Padre Tomás
concluye que “en Pilar hay gente muy buena”, y que por ello se
considera un hombre de “mucha suerte”, y reflexiona acerca de
lo paradójico que le resulta haber venido a este país sólo por
tres años, “negado a pisar un colegio, donde el grito del
pueblo me ha hecho despertar y llegar hasta acá, con una gran
obra educativa”. “Me he hecho de muy buenos amigos, de muy
buena gente, algunos me quieren y muchos no. Lo malo es que no
me quiera alguien que yo quiera mucho, pero no es el caso”.
Pero él no se
detiene, continúa, y está a la espera de la colaboración de la
comunidad pilarense para lograr su fin último que es “una
sociedad diferente”.
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Los datos
del Centro Cultural Las Moradas
Dirección:
Gualeguaychú 1587 esquina Golfers. Frente a la Capilla Santa
Teresita y al St. Catherine's Moorlands School, Tortuguitas
(bajada Tortugas CC. Km 37.5 de ruta Panamericana. Ramal Pilar).
Teléfono:
02320-626101
E-mail:
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Horario de secretaría:
lunes a viernes de 9 a 19. Sábados de 9 a 13
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